La lucha política

Recuperat del 3/9/2005. Essencial quant al respecte necessari de tots aquells qui lluiten amb les paraules.

___________________________________________________

Quisiera centrarme en cuatro lugares del mundo: Quebec, Irlanda del Norte, el País Vasco y Cataluña.

En los cuatro lugares existe una lucha política que busca un cambio en el Estado al que pertenecen, en dos de esos lugares existe una lucha armada.

Ahora fijémonos en los cambios históricos que se han ido produciendo en los territorios, regiones y fronteras del mundo. Las personas no han tenido más remedio que ir amoldándose a los conquistadores, a aprender nuevas lenguas, a tener que aceptar nuevas culturas… todos estos cambios, aunque las conquistas eran “rápidas”, eran lentos. Como mínimo se necesitaba una generación para que se “asimilase” la nueva cultura, la nueva lengua y la nueva forma de vida que traían los nuevos “dueños” de los imperios, reinos o estados. En general esos cambios se producían siempre debidos a una lucha armada.

Y se luchó para que esa lucha armada acabase. Se luchó para que llegase un punto en que fuesen las personas quienes decidiesen qué futuro querían, qué cultura querían, que lengua querían, qué forma de vida querían.

Y por eso se lucha hoy día: hay una lucha política desde muchísimos puntos del mundo que pide cambios, una lucha por ideales, principios y fines que se desean conseguir mediante la palabra, mediante la lucha política.

Como los casos catalán y vasco me pillan cerca, sobre ellos me gusta hablar.

Existe en ambas regiones un sentimiento nacionalista que tiene el fin de “separarse” del Estado al que actualmente pertenecen: España. A lo largo y ancho de España existe una incompresión y crítica contínua a dicho sentimiento: gente que defiende una idea de España que se considera única y ¿la mejor?. Digo la mejor porque cualquier otra concepción de España es automáticamente criticada y repudiada.

No defiendo el nacionalismo, ni el independentismo. Ni estoy deacuerdo con ellos. Pero lo considero legítimo.

Considero totalmente legítima la lucha política para conseguir un fin. El resto de España se queja de que tanto en el País Vasco como en Cataluña se fomenta el sentiemiento separatista y el odio a España. Lo primero, quizás. Lo segundo, seguro que no (al menos desde las clases políticas). Se critica desde fuera el fomento de las lenguas, el fomento del autogobierno, la idea de separación, la defensa de una cultura propia (esto último en menor medida)… porque no es “natural”, porque va “en contra” de adonde va el mundo, porque ¿cómo puede uno pensar en separarse cuando el mundo “se está uniendo”?.

Sin embargo la gente se olvida que a lo largo de la historia siempre ha pasado lo mismo, y además siempre ha pasado por la fuerza. Se ha forzado a países enteros a asimilar costumbres, culturas, ideologías por la fuerza. ¡¡Ahora no se hace por la fuerza!! Ahora los cambios se hacen poco a poco, el sentimiento se crea poco a poco y son siempre los ciudadanos quienes deciden su fin y qué es lo que quieren. Ese es el juego democrático, el mejor ejemplo: Quebec.

En Quebec existe un sector nacionalista muy grande que tiene un fin bastante claro: independizar Quebec de Canadá. Y lleva luchando por ello muchísimos años. Y se ha luchado de muchas formas, pero nunca con las armas. Se han ido haciendo cambios en Quebec: en la educación, en la televisión, con medidas políticas de fomento de uso del francés… y con ello (con ello, sin ello, con más cosas… uno nunca está seguro) se está consiguiendo que conforme pasa el tiempo, los referéndums a favor de la independencia de Quebec muestren un alza hacia el sí… ¡¡la gente se “nacionaliza”!!. Pero siempre con lucha política. Si los independentistas convencen y los ¿unionistas? no convencen…. ¿qué le vamos a hacer? ¿montamos una guerra para evitar la separación de Quebec del Canadá?…

¡¡¡¡Pues lo mismo pasa en España!!!!!

ETA pretende separar el País Vasco de España por la fuerza. Y eso no debe ser así.

Sin embargo, existe una lucha política en el País Vasco que busca mediante medios democráticos y formas de gobernación, convencer a la gente de que la independencia no es una idea tan mala. Es una lucha con las palabras: los nacionalistas ganan en votos a los no nacionalistas, por lo tanto, convencen más y eso les da todo el derecho del mundo a actuar como crean conveniente (evidentemente siempre dentro de unos principios). Los nacionalistas no va a conseguir la independencia ahora, pero quizás sí dentro de 70 años… quién sabe. Se trata de un proceso lento, pero es el único proceso posible: porque TODOS rechazamos cualquier tipo de lucha armada para conseguir fines de ese tipo.

Yo no entiendo el sentimiento nacionalista, pero cada uno está en su derecho de pensar lo que quiera.

En Cataluña, el panorama es algo más “rico”: existen nacionalistas, “catalanistas” y “españolistas”, todos sabemos a quién corresponde cada papel. Los últimos tienen bastante poco éxito, qué remedio. Sin embargo, existen dos grupos que podrían parecer lo mismo y sin embargo son muy distintos. Catalanistas y nacionalistas tienen mucho en común, pero los independentistas piden algo más… la independencia.

Siempre que sea con la palabra, toda lucha es buena. Y en el fondo somos los propios ciudadanos quienes decidimos. Podemos estar más o menos “manejados”, pero eso es prácticamente inevitable, escuchamos a unos y a otros, desde unos u otros puntos de vista y nos hacemos nuestras ideas y acabamos apoyando a unos o a otros.

Yo no quiero Cataluña independiente de España, pero si un día así lo deciden quienes allí viven ¿he de negarme?. NO. Habré perdido mi lucha política, y quizás deba plantearme un cambio en mis principios, o simplemente dejarlo. Pero el juego ha sido lo más limpio posible y no hay más remedio. Y lo bonito es que no habrá tenido que morir nadie para llegar a dicho fin.

Lo fuerte es que tanto algunos catalanes, vascos y “españoles” consideren “al otro” totalmente carente de razón y se le critique y repudie. El problema es de cerrazón, la gente se niega a ponerse en el lugar de los demás. Los “españoles” no entienden que existe gente que lleva toda la vida luchando con la palabra por unos fines para Cataluña y que no van a dejar de luchar porque “va en contra del mundo” (igualmente con los vascos). Y muchos catalanes y vascos se cierran en la posición de “España nos ha jodido siempre y sólo quiere chupar de nosotros y eliminar nuestra cultura”.

Tengo que decirlo: esa gente está totalmente equivocada.

Los argumentos tenemos que “formarlos” después de analizar los argumentos de los otros y tratar de entenderlos. Nuestras argumentaciones son más ricas cuantas más cosas somos capaces de comprender.

A mí, personalmente, me gusta lo que dice Maragall: “Catalunya és una nació dins de l’Estat Espanyol”. Maragall defiende la cultura catalana, la fomenta, pero no en detrimento de “lo español” ni pretendiendo fomentar su odio. Maragall tiene una idea de Cataluña dentro de España, de una España federal. Y la idea federal puede ser amplia, y se puede compartir o no.

Pero ese es el juego político, y gana quien convence.

Mientras que no sea con el uso de las armas, no tenemos más remedio que aceptar lo que pase. Debemos defender aquello en lo que pensamos, ese es el fin: luchar con palabras por nuestras ideas de cómo debe ser el mundo. Ahí radica la belleza de la democracia.

Irlanda del Norte no la he nombrado… pero supongo que todos podemos sacar algunas similitudes.

Estas cosas deberían decirlas los poetas…

La lucha política

Un pensament sobre “La lucha política

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s